jueves, 26 de octubre de 2017

¿Se puede superar una ruptura sin echar a esa persona de tu vida? Es una pregunta difícil porque tiene muchas respuestas. Primero, porque una ruptura es cosa de dos. Tú puedes querer que esa persona siga en tu vida, pero ella no querer saber nada de ti. Y viceversa. Segundo, depende de las circunstancias. No es lo mismo dejar, que te dejen o dejarlo de mutuo acuerdo. No es lo mismo que te hayan engañado, puesto los cuernos o que simplemente se haya acabado el amor. En mi caso, siempre he necesitado un tiempo. Me ha resultado más fácil pasar página si no sabía nada de la página. Pero eso no significa que esa persona ya no esté en mi vida. Algunos se fueron para siempre, otros se han quedado para siempre de otra forma. Creo mucho en el destino,y en que la vida quita y pone a personas en nuestro camino. Suficiente tenemos con el duelo de una ruptura como para encima presionarnos con si nos estaremos equivocando al dejar marchar a alguien. ¿Cuántas veces hemos pensado que no podíamos vivir sin alguien? Y la vida llega y te demuestra que sí, que siempre se puede. ¿Mi opinión? Siéntate a valorar las circunstancias. A pensar qué es lo mejor para ti. Y que el miedo a perder a alguien no te haga perderte a ti por el camino.

Mery Turiel Soler

martes, 17 de octubre de 2017

Hay días en los que nos preguntamos qué nos hace felices, hoy ha sido uno de esos. Sentarme en el tren, ponerme los cascos, leer y desconectar, viajar a mi mundo y reflexionar, darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y la cantidad de cosas que cambian.

Hay personas que siempre están ahí, a centímetros o a kilómetros, y son ellos, la familia de sangre o la elegida. Hay personas que parece que siempre van a estar ahí pero llega un día en el que te das cuenta que ya se han ido, a estas hay que dejarlas ir pero no hay que cerrarles la puerta. Estos últimos años de mi vida he hecho muchas amistades pero he perdido otras tantas.

He aprendido que hay gente que llega, revoluciona y se va silenciosamente.
He aprendido que la vida son dos días, que necesitamos gente que aporte, que nos quiera y que nos haga felices.
He aprendido que hay gente que está a tu lado cuando ríes, cuando lloras, cuando pierdes y cuando ganas; esa gente es la que aporta, la que no debemos dejar ir y a la que nunca le podemos cerrar la puerta.
He aprendido que hay gente que no se quiere quedar en la vida, a esa hay que dejarla ir sigilosamente porque no quieren que te des cuenta de su huida.
He aprendido que no siempre necesitamos a gente, que a veces nos necesitamos a nosotros y sí que no nos debemos dejar ir.

Tú no lo sabes, pero
ayer, en sueños,
miré dentro de ti.

Me vi a mí, llorando
en una esquina oscura,
acurrucada
con la cabeza entre mis rodillas.

Las dos dijimos, a la vez:
"Lo siento".

Amor y Asco @srtabebi

Más veces de las que reconocemos

Alguna vez, nos volvemos a mirar.
En algún lugar.
Callados.
Tal vez sea un semáforo en rojo, esperando
ambos al lado o de frente.
Tal vez una calle muy transitada, de esas que parecen
tener prisa porque todos pasemos por ella.
Tal vez sea un jardín, un parque, una plaza,
O tal vez sea (espera mi corazón más que yo, que no) en
 [un sueño compartido.

Alguna vez será, no sé dónde,
que nos miremos un instante,
corto en momento pero largo en esencia,
y estaremos los dos
callados.

Porque no hay nada que decir que no duela un poco
ante el ya sinsentido e insignificante momento,
muerto de melancolía,
en el que dos almas que se vieron y se sintieron y se tocaron
y no supieron amarse por miedo a quererse tanto,
se vuelvan a encontrar.

Amor y Asco @srtabebi 

sábado, 14 de octubre de 2017

Todos mis males

Con la sinceridad de los suicidas,
te he escrito cuatro letras
que leerás algún día.

No esperes encontrar mi despedida,
yo no voy a marcharme
hasta que tú me lo pidas.

Ya casi no me desvelo,
de noche, echándolo de menos.
Me sirve de consuelo,
pero en balde sigo siendo
todo un fraude, y no lo entiendo.

Déjalo estar, no pudo ser,
tendré que acostumbrarme.
Días de paz, lunas de miel,
duraron un instante.

¿Quién va a curar de mí todos mis males?
Echo la vista atrás y sigo siendo el más cobarde.

Con la sinceridad de los suicidas
te digo la verdad
aunque tú no me la pidas.
Tenía que cuidar mi doble vida,
y no he podido darte
lo que tú merecías.

Ya casi no me desvelo,
atándome una soga al cuello,
me sirve de consuelo.
Pero en balde sigo siendo
todo un fraude, y no lo entiendo.

Déjalo estar, no pudo ser,
tendré que acostumbrarme.
Días de paz, lunas de miel,
duraron un instante.

¿Quién va a curar de mí todos mis males?
Echo la vista atrás y sigo siendo el más cobarde.

Déjalo estar, no pudo ser,
tendré que acostumbrarme.
Días de paz, lunas de miel,
duraron un instante.

¿Quién va a curar de mí todos mis males?
Echo la vista atrás y sigo siendo el más cobarde.

¿Quién va a curar de mí todos mis males?
Echo la vista atrás y sigo siendo el más cobarde.

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