jueves, 29 de junio de 2017

Es porque a su lado dejé de decir las palabras correctas en la cama equivocada, que dije amor y la ciudad se llenó de serpentinas. Es porque cuando ella está, en la foto revienta de belleza el paisaje. Es por el verbo caer que es el más bello si es sobre su cuerpo. Es porque yo tenía una foto de mi angustia en el carnet y ella despertó la risa que se quedó dormida en otro cuerpo.
Que yo solo tengo una casa y está en su boca, que yo solo tengo un barrio y son sus ojos. Que cuando ella no está conmigo no soy más que un extranjero. Porque mi nacionalidad no es un lugar, es donde está su cuerpo.Es porque me ha enseñado que no es buena idea subir las escaleras del edén por el último peldaño. Que a su lado he aprendido a hacerlo lento, a no comerme corazones poco hechos. Es porque quemarse es otra cosa si se trata de su fuego. Es porque aunque su nombre empiece por eme ella se llama paz y libertad. Que si no está el mundo es solo una fotocopia. Es su manera de equivocarse y reconocer al poco tiempo que estaba equivocada. Su modo de reírse de mí cuado le digo que nos casemos y a tomar por culo todo lo demás. Que cuando me besa se acuestan los demonios, que cuando se ríe se cierra una oficina, se mueren las pistolas, dimite un dictador.
Es porque su mirada significa que me quedan cien veranos y que si gasto alguno, con solo mirarla de nuevo se reponen.

María Turiel Soler

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